Contactar con Liruch.
No sé en qué momento exacto pasé de “solo estoy centrada en mi trabajo” a “vale, me apetece muchísimo conocer a alguien de verdad”, pero aquí estoy. Soy tatuadora y, sí, lo digo siempre porque la gente se imagina que voy cubierta de tinta de pies a cabeza. Pues no: me encanta más hacerlos que llevarlos. Me hace gracia porque es como ser pastelera y no comer dulce… aunque, siendo honesta, si me ponen un buen postre delante, caigo. Con el amor me pasa algo parecido: puedo decir que voy tranquila, pero cuando aparece algo que me ilusiona, me lanzo.
Me considero una mezcla curiosa entre mente creativa y corazón práctico. Soy de las que se entusiasman con un diseño bien pensado, con una conversación que fluye sin esfuerzo y con esos planes simples que al final se vuelven memorables. Me gusta reírme, tengo el humor un poco travieso (de ese que te hace arquear una ceja y luego te ríes tú también) y, aunque no soy de dramas, sí soy de implicarme cuando algo me importa. En mi día a día suelo estar rodeada de historias: gente que viene por un tatuaje para celebrar algo, para cerrar una etapa, para empezar otra. Y no sé… últimamente me apetece escribir la mía con alguien.
Busco a una persona que se parezca un poquito a mí: no en gustos exactos, sino en actitud. Alguien con curiosidad, con ganas de construir, con paciencia para conocerse sin prisas pero sin eternizarlo. Me atrae la gente que sabe escuchar, que tiene mundo, que no se asusta si una noche se alarga porque la conversación está buena. Valoro la lealtad y la coherencia (me derriten), y me encantan las personas con iniciativa: las que proponen un plan y lo hacen fácil.
Y ahora viene la parte graciosa/atrevida, porque si no, esto sería demasiado serio. Hace muy poco quedé con alguien para “tomar un café rápido”. Ya sabes, ese “rápido” que suena inocente. Pues quedamos en un sitio con música suave y luces bajas, y el café… acabó siendo una copa. La copa… acabó siendo dos. Y entre risas, me soltó que se había leído en internet que para romper el hielo había que hacer una pregunta “picante” pero elegante. Se puso nervioso, carraspeó y me dijo: “¿Qué te parece más íntimo: un beso en el cuello o una mano en la cintura?”. Me reí tanto que casi me atraganto, porque lo dijo como si estuviera recitando un juramento. Yo le contesté sin pensarlo: “Depende de quién lo haga… y de si sabe hacerlo”. Se quedó rojo. Y ahí fue cuando me di cuenta de algo: me encanta esa tensión divertida de una cita cuando hay química, cuando los silencios no incomodan, sino que provocan. No pasó nada exagerado, pero salí con esa sensación de “uy, esto de conocer gente puede ser peligroso… en el mejor sentido”.
Lo que me gustaría encontrar es algo con base: complicidad, deseo, calma, ganas de compartir. Me imagino planes de los que encajan con nuestra edad: una cena improvisada un martes porque sí, una escapada de fin de semana sin tener que planearlo tres meses, un paseo largo con charla honesta, o una tarde tranquila en casa con música y piel cerca. No busco perfección, busco conexión. Y si además nos reímos mucho y nos picamos un poquito (con cariño), mejor.
Si te apetece conocer a alguien auténtica, con pasión por lo que hace, con ganas de un “vamos viendo” que en realidad sea un “vamos en serio”, escríbeme. Cuéntame tu plan ideal para una primera cita y una manía adorable que tengas. Yo prometo responder con sinceridad… y probablemente con alguna broma.
¿Café rápido? Solo si estás dispuesto a que no lo sea.
No dispones de Créditos suficientes,
compra para interactuar.
Sencilla pero sincera
Rockera lista para la batalla
Quiero a un tipo que me la talla
Soy tatuadora, amo la naturaleza, hetero, me gusta salir
Chica tatuadora
amistad, surf

